Precioso paseo por el cipresal

El paseo en un crepúsculo morado me alegró el día, todo había sido como un cúmulo de ardores que me habían hecho desenterrar antiguas esperezas. Pero lo peor de todo había sido la muerte de Carlos. No sabía que le habría podido pasar, de un momento a otro lo vi cruzar el tras la puerta y al día siguiente lo estaba enterrando. La vida no es nada buena con las personas a las que uno quiere.

Me metí en la cama y dormí.

Desperté en una especie de oscura cárcel. No sabía bien qué era. Tampoco podía mover los brazos, ni las piernas, ni la cabeza. Estaba como amordazado y tenía una especie de pared encima de mí.

Toqué todos y cada uno de los recovecos que me rodeaban. Parecía que estaba metido en una caja, en un baúl sin salida. Quería salir de ahí. No podía respirar, ni moverme, ni ver nada, solo oscuridad. Quería salir ya de ahí.

Me acordé que me metí el móvil en el pantalón. Lo saqué y encendí la linterna. Estaba…estaba…en una caja de muerto. ¿Estaba enterrado? ¿Había muerto? ¿Qué pasaba?

Empecé a gritar, a llamar por el móvil, pero no había cobertura. Estaba incomunicado. Solo. Allí aislado e iba a morir encerrado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s