CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE

Desde que empecé este espacio (Cristina Bonaparte), vengo pensando en lo que la doble nacionalidad conlleva, mi nacionalidad consaguínea (española) me habla muy fuerte, pero mi nacionalidad de nacimiento (brasileña) igualmente me apasiona y por esta razón y para que todos conozcáis los grandes de la poesía brasileña, he decidido verter del portugués al español algunas misivas que forman parte del epistolario de grandes poetas brasileños. Empiezo por Carlos Drummond de Andrade!

Remitente                   Destinataria

Carlos Drummond de Andrade, s.d. Fotógrafo não identificado.Julieta Augusta Drummond de Andrade, 1935. Fotógrafo não identificado. Fundação Casa de Rui Barbosa

Carlos Drummond     Julieta Augusta

de Andrade                  Drummond de Andrade

1902-1987                          1889-1948                                 

Considerado por muchos el mayor poeta de la literatura brasileña, la obra del minero (Minas Gerais) de Itabira, mezcla el lirismo con el compromiso social, en una poética que se hizo con maestría en obras como “La rosa del pueblo” (1945). Publicó “Alguna poesía” (1930), su libro de estreno y “Sentimiento del mundo” (1940), entre otras obras, además de haber sido cronista del primer equipo con producción igualmente vasta.

De Itabira, Julieta Augusta se casó con el estanciero Carlos de Paula Andrade con quien tuvo catorce hijos, entre los cuales el poeta Carlos Drummond de Andrade. Con la muerte del marido, en 1931, y, estando  siempre padeciendo  alguna enfermedad, se cambió para una residencia en el Hospital San Lucas, en Belo Horizonte, donde recibía la visita del hijo poeta y demás familiares. En entrevista a la hija María Julieta (en honor a la abuela), dijo Drummond :”Mi madre era un terciopelo, un lecho adamascado en el cual  me reclinaba – tan dulce que ni siquiera me ocupaba mucho el espíritu”.

“Carta”

De: Carlos Drummond de Andrade Para: Julieta Augusta Drummond de Andrade

 

Hace mucho, sí, que no te escribo

Se quedaron viejas todas las noticias.

Yo mismo envejecí: Mira, en relieve,

estas señales en mí, no de las caricias

 

(tan suaves) que me hacías en el rostro:

son los golpes, son los espinos, son los recuerdos

de la vida de tu niño, que al sol puesto

pierde la sabiduría de los niños.

 

La falta que me haces no es tanta

a la hora de dormir, cuando me decías:

“Dios te bendiga”, y la noche se abría en sueño.

 

Es cuando, al despertar, reveo en un rincón

la noche acumulada de mis días,

y siento que estoy vivo, y que no sueño.

 

 

Há muito tempo, sim, que não te escrevo.
Ficaram velhas todas as notícias.
Eu mesmo envelheci: Olha, em relevo,
estes sinais em mim, não das carícias

(tão leves) que fazias no meu rosto:
são golpes, são espinhos, são lembranças
da vida a teu menino, que ao sol-posto
perde a sabedoria das crianças.

A falta que me fazes não é tanto
à hora de dormir, quando dizias
“Deus te abençoe”, e a noite abria em sonho.

É quando, ao despertar, revejo a um canto
a noite acumulada de meus dias,
e sinto que estou vivo, e que não sonho.

Carlos Drummond de Andrade. Lição de coisas. Rio de Janeiro: José Olympio Editora, 1962, p. 75.

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