Cartas de las hablas autóctonas

¡Hola! Os traigo, este viernes, una carta en aragonés. Esta no está completa, puesto que he puesto una parte para que no fuera muy larga.  En ella, una mujer le cuenta a su prima unas cosas que le suceden:

¡Ay, Dios mío! ¡Qué ve´star esto! No n´imos haber güelta güena. ¡Amos, te parez a tú! Hébanos en la Tellería un eret de cebollas que feya goyo de vierlas, y de la tardi a la mañana nos trovamos con las codas; un trocet de remedina qu´ébanos sembráu en lo cubilar de lo Gabardito, lo se comieron los canalizos que no ixieron ni texillos; l´otro día, l´aguacil qu´iba dando ixas boletas a los perros, sen dixé una en la carrera Gotet,  que la itaría pa vel can, y por qué arte del deminio vé a tropezar con ella la cerdeta nuestra, qu´habié un colico qu´a poco se nos muere: con que fa tres u cuatro días yera lavando unos enredez en lo puey alto, vo a stenderlos, ta la paret de lo Faxinero, y pa cuando me querié tornar; ya m´heban furtau la pieza de jabón que vin habría cerca de meya libra; y agora ya lo viez, la gallina cenizosa que yera gorda como un crabito m´amenace con la pata crebada. ¡Ay pobre animal! ¡Si no habrá cura! Pero, ¿por qué no lin vendería yo a la carabinera Guallar, que me daba l´otro día tres pesetas?

Manuel Alvar: Textos hispánicos dialectales

Ahora, os voy a mencionar de forma muy escueta los principales rasgos que observo:

Desde un punto de vista fonético-fonológico, destacan:  las equivalencias acústicas o asimilaciones entre la bilabial oclusiva sonora y la velar -b y g- (güena, güelta); formación extrema de sirremas debido a que cuando una palabra termina por vocal y la otra empieza también por vocal o hache muda desaparece (ve´star, m´heban); aféresis de la bilabial oclusiva sonora /b/ (amos); apócope de la vocal abierta media /e/ en la tercera persona del singular del presente (parez); mantenimiento de la labiodental /f/ y la dental  (feya, codas); diptongo antietimológico (vierlas); cierre en las vocales finales (tardi, iba);  uso del fonema palatal fricativo sordo /x/ (ixeron, texillos); fusión de palatales (itaría); ruptura de hiato y asimilación (habié); diptongación (puey, yera); mantenimiento de la dental (paret); conservación de formas etimológicas (agora, meya); metátesis (crabito); conservaciones etimológicas (crebada) y seseo de origen catalán (peça >pecetas).

Con respecto al plano morfo-sintáctico, puedo resaltar los siguientes fenómenos: uso del diminutivo terminado en -ete o -et (eret, trocet); se usa ve, imos y feya en vez de va y vamos, dado que es una forma analógica; se emplea la forma hébanos (habíamos) con un valor de “posesión incoativa”; aparición de un pronombre personal sujeto con preposición (a tú); aglutinación del pronombre y la partícula “ne” (lin);  y uso especial del indefinido “algún” (vel).

En el aspecto semántico, llama la atención el empleo de eufemismos (deminio, demontre) y uso de palabras y expresiones propias: trovamos, remedina (variedad de trigo), cubilar, canalizo, enredez, gallizo (callezuela) y ni textillo (ni rastro).

Por último, cabe decir que este escrito epistolar es un documento del año 1950, y por eso nos cuesta tanto trabajo leerlo. Aun así, da perfectamente cuenta de cómo las lenguas varían con el paso de los años, ya que hay muchos de los rasgos mencionados que ya se han desaparecido. Me gustaría añadir, también,  que este texto se sitúa en la provincia de Huesca.

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