Cartas célebres

Queridos amigos: el pasado día 15 se conmemoró la fiesta de Santa Teresa de Jesús, patrona de los escritores españoles. Esta mujer, máximo exponente de la literatura mística renacentista -junto con San Juan de la Cruz y Fray Luis de León-, ejemplo de valentía, tesón y coraje, escribió, además de su obra literaria, cerca de 15000 cartas, de las que conservamos 500.

Por ello, en esta sección queremos rendirle hoy homenaje, y transcribimos una de las epístolas que escribió a su hermano, don Lorenzo de Cepeda. En dicha carta, escrita en Toledo en enero de 1570, Teresa muestra su emoción por el inminente regreso de su hermano de las Américas, y nos informa, entre otras cosas, de la labor reformadora que está llevando a cabo en su orden religiosa. Hasta esta fecha ha fundado seis conventos de carmelitas descalzas, y afirma encontrarse en un muy buen momento personal. He aquí las letras de la Santa:

 Jesús. — Sea el Espíritu Santo siempre con vuestra merced, amén. Por cuatro partes he escrito a vuestra merced, y por las tres iba carta para el señor Jerónimo de Cepeda, y, porque no es posible sino llegar alguna, no responderé a todo lo de vuestra merced ahora ni diré más sobre la buena determinación que nuestro Señor ha puesto en su alma, de que he alabado a Su Majestad, y me parece muy bien acertado; que, al fin, por las ocasiones que vuestra merced me dice, entiendo poco más o menos otras que puede haber, y espero en nuestro Señor será muy para su servicio. En todos nuestros monasterios se hace oración muy particular y continua, que, pues el intento de vuestra merced es para servir a nuestro Señor, Su Majestad nos le traiga con bien y encamine lo que más sea para su alma provechoso y de esos niños.

 Ya escribí a vuestra merced que son seis los conventos que están ya fundados, y dos de frailes también descalzos de nuestra Orden, que esto he tenido por gran merced del Señor; porque van muy en perfección, y los de monjas todos como el de San José de Ávila, que no parecen sino una cosa. Y esto me anima, ver cuán de verdad es alabado nuestro Señor en ellos, y con cuánta limpieza de almas.

 Al presente estoy en Toledo. Habrá un año por la víspera de nuestra Señora de marzo que llegué aquí, aunque desde aquí fui a una villa de Ruy Gómez, que es príncipe de Éboli, adonde se fundó un monasterio de frailes y otro de monjas, y están harto bien. Torné aquí por acabar de dejar esta casa puesta en concierto, que lleva manera de ser casa muy principal. Y he estado harto mejor de salud este invierno, porque el temple de esta tierra es admirable, que, a no haber otros inconvenientes (porque no se sufre tener vuestra merced aquí asiento por sus hijos), me da gana algunas veces de que se estuviera aquí, por lo que toca al temple de la tierra. Más lugares hay en tierra de Ávila donde vuestra merced podrá tener asiento para los inviernos, que así lo hacen algunos. Por mi hermano Jerónimo de Cepeda lo digo, que antes pienso, cuando Dios le traiga, estará acá con más salud. Todo es lo que Su Majestad quiere, que creo que ha cuarenta años que no tuve tanta salud, con guardar lo que todas y no comer carne nunca sino a gran necesidad.

Teresa de Jesús

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